ESCENARIO POLITICO. Los prejuicios y las ideas. La reacción municipal ante el aumento de las dietas
Cacho Fernández
cfernandez@elpopular.com.ar
El nuevo gobierno está entrando medio a las apuradas y pisándose los cordones. Ni bien ganó, determinó un aumento general de tasas, y algunos dicen que era para los municipales, pero otros aseguran que es para cubrir el déficit presupuestario que les habría dejado la campaña. Habrá que esperar adónde va la nueva recaudación.
Y lo otro fue la manera en que aprobó ese aumento en el Concejo Deliberante. ¿Era necesario hacerlo así, con tanto conflicto?
Podría decirse que hasta la Preparatoria no venía tan mal. Es cierto, ¿quién va a aceptar un aumento de tasas?, pero igual se podría haber hecho de una manera más consensuada, cediendo algo de porcentaje, al menos.
Después, cuando hubo que aprobarla en la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes, todo fue un escándalo que también se pudo haber evitado.
Es muy probable que todo parta de lectura equivocada de las últimas elecciones. El oficialismo actúa como si hubiera sacado la totalidad de los votos y no el porcentaje que sacó, que si bien le permitió ganar y conservar la mayoría legislativa, no lo faculta a obviar al resto. Eso sería un error muy grave.
Es verdad que la democracia es representativa, pero este sistema, más allá de que podría ser el mejor de los conocidos, no alcanza para representar la dinámica social ni la diversidad de opiniones y posiciones que puede haber sobre tal o cual tema. Y eso hay que tenerlo en cuenta, porque si no tendríamos un disloque insalvable entre un gobierno congelado y una sociedad en una dinámica constante. Entonces, por más que se obtenga la mayoría, las orejas del Gobierno deben estar permanentemente abiertas, porque puede haber ruidos nuevos que quizás no sean escuchados.
En la última sesión, la oposición acusó al oficialismo de haber presentado una versión taquigráfica de la Asamblea del 29 de noviembre tipo Indec, por la presunta falta de correspondencia entre los datos documentados (números o palabras) y la realidad que pretende reflejar.
El análisis, a mi juicio erróneo, de los comicios y de algunos hechos ha puesto -también gratuitamente- en una mala posición, tal vez transitoria, a Héctor Vitale, una de las personas más abiertas y dialoguistas del staff eseverrista. Pero tuvo que hacer el trabajo "sucio" y quedó muy expuesto ante la gente. Es más, se despidió del Concejo para irse a un puesto clave en el Ejecutivo sin ser aplaudido, mientras que Nora Gelso se fue a su misterioso destino (no lo quiso precisar nunca, aunque ocupará posiblemente una subsecretaría) también del Ejecutivo con un aplauso cerrado del resto de los concejales. Gelso siempre cayó bien en la oposición, pero lo del jueves fue para mandarle un mensaje a Vitale.
Conceptos y prejuicios
Por ahí, lo que le pasó a Vitale fue que todavía no ha podido encajar todavía en la nueva estructura de gobierno. Cuando estaba Helios Eseverri, él cumplía una función de apertura, pero más que nada de accesibilidad. En cambio, en este último tiempo, ha ido plasmando una imagen de inesperada y sorpresiva dureza que no es la característica que se espera de él. Entonces, el Gobierno se ha cerrado antes de empezar, y eso que parece paradójico amenaza con ser una lamentable realidad.
El Concejo se ha quedado sin debate y encima se van Gelso y Vitale, dos de los pocos que dialogaban en el oficialismo, y también de la oposición. Si esto sigue así, pronto el tratamiento de los proyectos será un lacónico o silencioso trámite.
¿Qué es lo que ha pasado en todo este tiempo para que las cosas estén así? La filosofía política dice que cuando desaparece el concepto, aparece el prejuicio, y algo de eso ha pasado.
Faltan ideas y sobran prejuicios. El oficialismo presupone que la oposición va a pensar de tal o cual manera y se predispone mentalmente a ello. Los bloques opositores presuponen que el oficialismo tiene tal o cual intención y les pasa lo mismo.
En general, la política está llena de prejuicios y por ellos los oficialismos se vuelven algo autistas por no enfrentar al otro diferente y parte de la oposición se parece a ese agrimensor de Franz Kafka que provoca a las autoridades del Castillo para llamar la atención y para que lo llamen.
Las dietas y la reacción
En esa incomunicación, el bloque oficialista terminó aprobando, sin ninguna argumentación específica, el Presupuesto y un cambio en la metodología para calcular las dietas de los concejales. Venían cobrando 3.400 pesos brutos y el año pasado hubo un intento para llevarlo a casi 3.800 pesos pero el curismo se lo rechazó. Esta vez vuelven a enganchar sus dietas a los sueldos municipales, con lo cual la elevan a unos 4.000 pesos brutos. Hay quienes los merecen, pero hay otros que -como decía Mario Méndez- "regalados son caros", porque no se dedican ni en tiempo ni en forma a la función.
Pero, más allá de eso, la decisión de aumentar las dietas cayó como sopa de mercurio a muchos municipales que luchan para tener sueldos "menos miserables que los que actualmente cobran", puntualizó José Stuppia, secretario general del gremio.
El dirigente no sabe "si la gente se va a seguir bancando esto y yo no los voy a parar", dijo. El problema no es que los ediles se aumenten, sino que los agentes públicos no han recibido ninguna noticia sobre un eventual aumento para ellos.
Por otra parte, en la última sesión se aprobó la nueva estructura de comisiones en el Concejo Deliberante y en un principio no estaba la de Medio Ambiente y se había quitado la denominación Derechos Humanos a la de Cultura y Educación. ¿Fue un simple olvido o una omisión ideológica? Porque no es lo mismo que las temáticas estén incluidas en la competencia de alguna comisión a que figure en su denominación. Afortunadamente, por una advertencia que hubo a tiempo, la ausencia se corrigió y las dos problemáticas pudieron conservar al menos la relevancia formal que venían teniendo.
En esto de lo formal, aprobar un Presupuesto para el nuevo año con un Concejo "viejo" y sin José al frente del Gobierno, aunque se sepa que él estuvo participando en su conformación, quedó como si le hubiese sido impuesto por la gestión anterior. Y un presupuesto es el mayor indicador empírico que se tiene para extraer la impronta política e ideológica de una gestión.
Pero estas cosas incomprensibles y de dudosa lógica son propias de la política actual. A nivel nacional, por ejemplo, la Presidenta exige que se apruebe la Ley de Emergencia Económica teniendo una reserva de 45.000 millones de dólares en el Banco Central.
Aquí, con toda la buena intención del mundo, se cierran los cabarets pero se deja sin control sanitario y expuesto a la coima al resto de la prostitución callejera y de otros ámbitos, por decirlo así. A la par que se derogan dos ordenanzas, una de 1974 y otra del 90, que disponían controles para estos locales nocturnos con enorme minuciosidad.
La cabeza de la CGT
En el ámbito gremial, la Confederación General del Trabajo (CGT) ya tiene prácticamente recuperado su histórico local de Lamadrid casi Sarmiento. Habría estado usurpado, intervino la Justicia y muy pronto la central obrera podrá disponer de ese lugar aunque primero deberá acondicionarlo.
Pero el sindicalismo está esencialmente dividido. No es que haya diferencias por militar en una u otra estructura, sino que la política partidaria se ha metido hasta la médula en la vida interior de la CGT y la imposibilita a tener una postura única frente a determinados hechos.
Pero la sangre está a punto de llegar al río, ya que algunos dirigentes gremiales alineados con el eseverrismo estarían a punto de pedir la cabeza de Miguel Arena por haber participado de la movilización que ocupó la tribuna del Concejo Deliberante en la noche del jueves 29 de noviembre. Además, y como si esto fuera poco, Arena podría perder muchos afiliados si es que prospera un proyecto de Hugo Moyano para que los trabajadores de la Seguridad pertenezcan al sindicato de la fábrica que cuidan.
A la par, en este mundillo se van dando situaciones extrañísimas y controvertidas, y en este escenario se puede dar que un gremio o un gremialista haga sociedades o compras (supuestamente una farmacia céntrica, por ejemplo) con prestadoras médicas que mantienen relaciones tirantes o inflexibles con obras sociales de otros sindicatos colegas.
FUENTE: DIARIO EL POPULAR

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