Unos cien vecinos ocuparon el Concejo pero no pudieron impedir el aumento
Cacho Fernández
cfernandez@elpopular.com.ar
Un centenar de vecinos ocupó ayer el recinto de sesiones del Concejo Deliberante tratando de impedir el aumento de las tasas, pero no pudieron. A las 20, después de que Arnaldo Cazot dijera las primeras palabras para comenzar la sesión, la gente se abalanzó sobre los espacios que ocupaban los mayores contribuyentes, detrás de los concejales oficialistas, y amenazó con seguir hacia las bancas.
En ese momento, efectivos policiales, uniformados y de civil armaron un cordón para impedirlo. Hubo forcejeos, empujones, y de inmediato la gente comenzó a cantar el Himno Nacional buscando tapar las voces de Cazot y el secretario quienes proseguían con la sesión buscando abstraerse de lo que estaba sucediendo.
Se hizo el reemplazo formal de Nora Gelso y luego se procedió a aprobar la ordenanza Fiscal e Impositiva con el aumento general de tasas (21% promedio en Servicios Urbanos y 17% en la Tasa Vial) y las modificaciones en Seguridad e Higiene.
En tanto, los vecinos seguían manifestando en la barra sin darse cuenta que el oficialismo (concejales y mayores contribuyentes) terminaba de aprobar los aumentos y se disponía a iniciar la sesión ordinaria que tenía como tema principal la prohibición de instalación y funcionamiento de cabarets y locales del género.
Tal como se preveía, las bancadas opositoras no asistieron y el Concejo sesionó con casi la mitad de los concejales. Si bien no fue Susana Valverde, quien se encontraba enferma, sí fue su mayor contribuyente. Y además, como si fuera poco, fue la mayor contribuyente del Peronismo de la Ciudad (Liliana Schwindt) en reemplazo de Marcelo Piñeyro que resolvió no ir.
Entre los vecinos se encontraban algunas instituciones representadas por sus referentes más conocidos, por ejemplo, estuvo Alex Hiese por la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos), Miguel Arena por la CGT, José Quintero (Federación de Sociedades de Fomento), José Stuppia (Municipales), Mario Sosa y Gregorio Dumerauf (Movilización Olavarriense), los concejales electos de Coalición Cívica Franco Cominotto y Chacho Cavalieri, Leo Breti, de la UCR, y otros.
Seguramente, la gente que ya llegaba hasta las bancas y obligaba a los mayores contribuyentes a situarse en el pasillo entre los concejales y la pared, suponía que la sesión se iba a levantar. Además, muchos estaban convencidos de que todavía no se había tratado el aumento de tasas y lo querían evitar.
Algunos preguntaron a la prensa si este hecho se había consumado. Se le dijo que sí, pero el tono de la protesta se mantuvo inalterable. Hubo algún intento de irse a las manos por parte de algún dirigente contra el Jefe distrital, otro escarceo contra un mayor contribuyente al lado de la ventana exterior, tres bombas de estruendo en el recinto que sacudieron todo, y todos los insultos habidos y por haber contra los concejales del Frente para la Victoria y el presidente del Cuerpo.
Al grito de "que se vayan, que se vayan..." o "se siente, se siente, el pueblo está presente..." seguía empujando como si pretendiera ocupar todo el recinto. El presidente del bloque oficialista era el más atacado, pero también le reprochaban a Cazot que condujera un debate en el que el tema central era la suba de tasas.
En ese sentido, un supuesto amigo de la infancia, le recordaba su militancia anterior y lo enfrentaba a esta situación que a su juicio era contradictoria con lo que antes había pensado.
Vitale soportaba estoicamente los insultos porque para él, eran "parte de las reglas de juego", según dijo cuando terminó la sesión.
Las bancas vacías
Hasta las diez no se pudo comenzar con la sesión ordinaria. Antes hubo algunos comentarios como por ejemplo, por qué el oficialismo no mocionaba pasar a un cuarto intermedio y se levantaba el debate. Pero Cazot no estaba dispuesto a aflojar. Tal como lo había anticipado unos días atrás por EL POPULAR, el concejal quería terminar la sesión porque suponía que doblegarse ante la presión de los vecinos sería como crear un precedente peligroso para estos dos años que faltan hasta las nuevas elecciones.
Así también pensó Eduardo Malamud, mayor contribuyente pero suplente, quien se manifestó irritado porque los ediles opositores no habían ido a debatir. "Tendrían que haber venido y presentar discusión. Después, que la gente los aplauda o no, eso no importa, pero no podían hacer esto y encima mandar gente a quebrar la sesión", dijo, acusando a "los concejales que pertenecen a una casa de color", supuestamente a la "amarilla".
A las nueve y cuarto, los tres convocantes a la concentración, Quintero, Carlos Genson y Alberto Laplace se retiraron porque no estaban de acuerdo con tirar petardos como lo habían hecho algunos. Es decir, comenzaron a aparecer algunas fisuras.
Enseguida, el "Cholo" Heim habló para todos. Se hizo silencio y el viejo concejal radical les pasó factura al eseverrismo por todo: por su pase al kirchnerismo, por los aumentos en los Servicios Urbanos, les dijo que "no tienen capacidad para nada", les recordó el millón de Vivienda e inesperadamente los desafió a un debate político.
Mario Sosa insistía con que "este aumento es un mamarracho". El dirigente de Movilización Olavarriense le confirió a la protesta una dimensión que trascendía el reclamo contra el aumento de tasas: "se terminó la soberbia y la arbitrariedad", se animó a decir.
A las diez de la noche, el grupo que aún quedaba cantó el Himno por tercera vez y se fue marchando. Con el clima más relajado, se puso en tratamiento el resto de los expedientes, entre ellos, el cierre de los cabarets, aunque no se defendió ningún proyecto.
Al final, luego de que Vitale arriara la bandera (Cazot le otorgó ese privilegio seguramente para compensar los ataques que soportó durante toda la noche) un policía le informaba al Jefe Distrital que estaba "todo normal", y se organizó la retirada de concejales y mayores contribuyentes por calle Belgrano.
FUENTE: DIARIO EL POPULAR
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